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España en el diván

Subastan en Londres vigas de la Mezquita de Córdoba

Subastan en Londres vigas de la Mezquita de Córdoba

Nunca vi estacas con tantos novios, que bien parece que la memoria no acabó con sus pulcros labrados, propios de sultanes, reyes y emperadores. Ahora es afrenta haber perdido aquellas vigas, y doy por seguro que en tiempos las vendería algún autor secreto, que amigos fueron mis hijos de cambiar bolsas por arte y, a lo que se me acuerda, nadie de los que se las llevó vino con espada estoque y puñal, sino con buenos doblones de a cuatro. Será buena ventura recobrar esas maderas, que lo que se me  arranca de lo profundo de mis entrañas me deja tan molida y con tanto quebranto, que a fe que sin ellas no recobraré más el contento.  

Mutilan Radio 5 Todo Noticias

Mutilan Radio 5 Todo Noticias

La mutilación de Radio 5 que prepara el gobierno retirando los boletines autonómicos es, sencillamente, un disparate. Y lo es porque significa una vuelta atrás y la adopción de un modelo centralizado de información realizado íntegramente desde Madrid. Aunque sea  cansino defender lo obvio, habrá que empezar de nuevo con la primera lección de la cartilla: “mi mamá me mima”, o lo que es lo mismo, desde la Constitución de 1978 España está descentralizada y, veintiocho años después, con la mayor parte de las competencias transferidas, un canal de radio de información permanente no tiene sentido si solamente ofrece la relacionada con las instituciones radicadas en Madrid y descarta la de las autonomías. ¿Es que se olvidan de que las comunidades autónomas  también son Estado?. No se equivoquen, Radio 5 Todo Noticias es el único servicio estatal que actualmente está concebido considerando la plena cohesión territorial española. Es ridículo el argumento de que los canales autonómicos ya sirven información regional y que ello hace innecesario que este esfuerzo lo realice también RNE. Por esa regla de tres, habría que pedirle a estos canales que mutilasen de su programación la información nacional e internacional que ya ofrece Radio 5. Sencillamente, aceptar la estrategia de una Radio 5 plenamente madrileña es retroceder a la era preconstitucional y no entender que estamos ante el despiece de un servicio público esencial. A nadie se le ocurre suprimir el Ministerio de Cultura alegando que los ayuntamientos, diputaciones y autonomías ya disponen de delegaciones que se ocupan de esa materia. Por otra parte, la alternativa de dos canales de información pública permanente, uno estatal y otro autonómico, garantiza la pluralidad. No parece razonable que la información institucional de los órganos autonómicos se transmita con una sola voz, que además es la que ellos mismos financian.  En cuanto al pretendido exceso de plantilla, la BBC tiene más de 20.000 empleados, la pública alemana casi 40.000, la francesa más de 13.000. RTVE  tiene 9000 trabajadores. La SEPI, manejando un informe de la consultora Deloitte, sostiene que con algo más de mil en la radio, va que chuta. Me temo que a Deloitte, cuando se le quemaron las oficinas en la Torre Windsor se le quemó también el seso.

Antonio Rial. 

11 de marzo

11 de marzo

Se ahogaron los cuerpos densos ante el rumbo de las cosas. Los vidrios fueron esporas frágiles que deshojaron la lotería de la muerte. Allí nadie dio un suspiro ni exclamó una queja, todo fue una oscuridad temblando en una prisión de cuchillos. Se rompió  el dolor más solemne y más delicado, el que canta como un aullido triste al tiempo fugitivo. Los minutos fueron una escala sin gracia ni posibilidad de rescate: eternos y frágiles, inciertos e invisibles. Un grito quebró el sueño celeste y aún lo sentimos con un desgarro de esponjas húmedas.

Ley de Igualdad

Ley de Igualdad

Déjeme que me hinque de hinojos ante nuestros Señores, que proclaman la igualdad de hombre y mujeres y prohíben que a nadie paguen la mitad de lo convenido, juzgando blanco por negro y negro por blanco, que mucha es la picardía de los que reparten los trabajos. Como mujer bien he llevado en paciencia a tantos mostrencos que me negaron el dinero que habían prometido diciendo que no había sino para pagar la mitad. Metidos en estas espesuras, yo sólo le pido a mis gobernantes que, pasadas tantas refriegas, no me despierten de este sueño y me regalen  también otras mercedes, que no tiene gusto que esa gracia se quede en limosna de sirvientes. Anden rumbosos y proclamen también  la igualdad nuestra con reyes e infantes, con terratenientes y nobles, con ricos y poderosos, que si no todo seguirá siendo engaño y quimera.

Gatos encerrados

Gatos encerrados

Quiere mi prima tudesca que sus hijitos guarden a los gatos bajo techo y los saquen a pasear con correa para no dejar que las pequeñas bestias se coman pajarillos infectados con no se qué gripe que padecen los pájaros. No quiero yo perderme el espectáculo, que los gatos enjaulados se convierten en hechizados y dan tantas cuchilladas, mojicones y porrazos que sus amos quedarán con tantos agujeros como una fuente, y no hay cuerpo que aguante con donaire y gravedad ese encantamiento de demonios. En verdad le digo que no hay cosa más gustosa que ver a mis altivas primas hocicando, que pese a guardar memoria de su buena fama, ellas también tienen desvaríos y cosas de poco entendimiento como yo mesma y, tras tantas refriegas, ese contento será para mí como un colchón de plumas.

Mujeres

Mujeres

Amanece la fortaleza germinal de las mujeres. No juntan queja y queja, sino  soledades y rostros de superficies saladas. No hay mortajas ni cesantías, hay materia pura, hemisferios luminosos como lámparas.  Aquella altura extiende sus alas de gigante y pasa sobre nombres y grandezas con la ligereza de un pez. En la balanza pesan más los libros abiertos que la humedad de los soldados, los niños desnudos que la mecánica cuántica, la dulzura estrellada que la mordida de las bestias. La solemnidad de los ojos se diluye y atraviesa la agonía de las campanas con manchas de humo y con el fuego azul de calentar manos.  Huyan los chacales y los misiles terribles que ahí viene un río vestido de blanco.

Kelifinders

Kelifinders

Una gobernadora de poco seso regala zapatillas para que doncellas y donceles busquen con ese calzo haciendas baratas. ¡Válame Dios que pierdo el color del rostro ante suerte tan mentecata!, que ofende hasta en la propia palabra con la que se invoca el don pretendido. A esos borceguíes o alpargatas las llama kelifinders, un nombre lerdo y bastardo que bien merece un desagravio. Bien me parece que, de aceptarlas, me las echare a la espalda y me encaminaré  a un bosque o a una cueva a echar un punto de lágrima, que si esta es toda la virtud de aquella gobernanta, sólo me quedará suplicar al cielo que se vengue de esta doña calzándola a ella con esas infamias. Dejándoselas bien apretadas, habrá que echarla a patadas de su palacio. Con la ayuda del alto Dios probará ella mesma el sabor de su escarnio y, ya sin privilegios, vagará hasta que los dedos de sus pies rompan el cuero.

Cambios en el Real Madrid

Cambios en el Real Madrid

Ya era hora que los versos castellanos dejasen de dar noticia de las hermosuras de esos príncipes del juego de la pelota, que no son más que cimientos derribados convertidos en diablos, de tantos maravedíes que ganaron con ese pasatiempo. No sé que bien hallan mis hijos en describir como hazañas lo que no son más que bailes de salón de ganapanes y quimeristas. Se dan aires de grandezas, titulillos y rectorías, cuando no son más que vulgares falsarios con hábitos de bachilleres. Obtendrá grandeza quien los ponga a todos de rodillas y los haga objeto de donaires y de burlas, que ninguna otra cosa merecen. Y luego, a esos grandísimos maleadores, bien les hará tasarlos a un maravedí cada uno, que es lo que valen sus cuentos. 

El pintor de batallas

El pintor de batallas

Pérez Reverte acaba de publicar un nuevo libro y ardo ya en deseos de tenerlo entre mis manos, que toda letra de ese hombre es limpísima y pulcra y no necesita la música de chirimías para sentarse a mi mesa. Este es mi mejor geómetra y le tomó bien la talla a mis hijos que, sin predicar, bien sabe de qué esta hecho el barro de la canalla y conoce la buena estopa que a mí me dieron con máquinas y malas trazas. Ahora no me mira a mí, que en su cuero lleva escrita una historia de batallas más recientes que en las que yo combatí, pero bien que busco yo en sus alforjas para reconocerme, que en su mirada grave caben las locuras del hombre y sus desvaríos de muerte. Observa astros y guarda rumbos, así es que sus dibujos del infierno nada saben de padrenuestros ni de avemarías, sino de humillaciones y rostros demacrados que viven con el temor de ser capturados o de morir de un arcabuzazo. Ha escrito un rastro de sangre y en él bien se reconoce mi memoria.

Opa

Opa

Tantos le prometen que habrá de alcanzar reinos e ingenios, que pienso que estos que cortejan no han de tener sino güeros sus juicios, que lleva ya la doncella sus joyas todas abolladas y ellos le hablan de vientos y patrañas, de bodas de conveniencia que más parecen penitencias que gozos. Esta caterva de encantadores no dejan dormir a nadie con sus músicas y solicitudes, que de pronto la asaltan con razones enamoradas y con promesas y juramentos que no sólo no la ablandan, sino que la endurecen como si sus papeles fuesen sus mortales enemigos.  Quiere ella acabar presto con los cuentos, que harta está de descomponer el ánimo y sólo espera ya los últimos billetes que le sobornen la voluntad y le devuelvan la fiesta y el regocijo.

No aparecen los cuadros robados en el museo de Río

No aparecen los cuadros robados en el museo de Río

¡Ay que se llevaron  a Picasso, a Matisse, a Dalí y a Monet del Museo de Río!. Tengo para mí que son esos pintores de calle y de canalla y que nadie  los robó, sino que fueron ellos mesmos los que salieron de su aposento para bailar una de esas danzas del Brasil que semejan el baile de San Vito, uno de esos espasmos rústicos e impropios de hombres gentiles como son ellos. Prometo mi favor y ayuda para convencerlos de que vuelvan , que es la samba música de encantadores maliciosos que estorban la voluntad y el talante. Si me lleváis a aquella tierra, favoreceré a esos pobres, que de seguro habrán de vagar rendidos por alguna acera acompañados de alguna meretriz que les robará las bolsas, la muy hideputa. Alcanzadme cuanto antes esa aventura, que si se pasa la semana de Carnaval, se deshará el encantamiento, y perderé también este año ese castigo de risa, ese atrevimiento de príncipes y muchachas, ese entretenimiento de gentes. Y ganas tengo yo también de quitarle el cerrojo a mi puerta.

Día de Andalucía

Día de Andalucía

Mi locura no es esquiva a amancebamientos ni a amores que me den gusto, y no presumo yo de pureza, así es que entienda mi afición a regalarme el alma con caricias de unos y de otras, que de todo pruebo por ser mi condición hermosa y discreta. Le confieso, doctorcito, que ando en amores con la bella Andalucía, que es toda ella donaire, jácara, desenvolvimiento y plática, y de todo eso ando bien necesitada. Su ligereza me da entendimiento, que muchas sacapotras mienten como bellacas con descomulgados libros y ceños fruncidos. Prefiero las burlas y cantes de mi dueña del sur a las malicias severas de otras, que aun presumen de hermosas, siendo sus suertes pequeñas y peludas. ¡Oh Andalucía, cante de mi pena!, vete por donde quisieres, que no pondré yo brida a tu ligereza ni bozal a tu voz de reina.

Congelaron las células madre de Leonor

Congelaron las células madre de Leonor

No hay célula madre de Infanta que quiera ser célula de culo ni de hígado, que todas ambicionan ser nombradas piel tersa y ojito complaciente. Habrá que hacer una rifa, que no todas pueden mudar en labio carnoso ni en diente de suspiro, que cada cuerpo reclama su riñon, su tripa, su traquea, y hasta su aliento fétido. ¡Qué vamos a hacerle!, si son ellas las que saben representar todo aquello que fuese menester para llevar adelante su intento. A buen seguro que las hallo en el congelador ensartando celdas o bordando hilillos de baba para su cautiva doncella, que ni duermen ni sienten y todo es para ellas asomar por cullá transformadas en otras. ¡Menudas piezas!, que si no las llevamos en volandillas, capaces son de ponerse de acuerdo para componer una princesa que sea toda ella una gran ceja, una mata de cabello o una caída de parpado del tamaño de una puerta.

Carnaval

Carnaval

Qué mejor ocasión, doctorcito, que ahora que es carnaval para mudar mi rostro. Ser otra mujer de una vez y para siempre. Lo haré a cambio de dinero, que de eso ando siempre justa, y aun derramando lágrimas en grande abundancia. Dígame dónde anunciar mi nariz, mis orejas, mis cabellos y mis mocos, que me urge este negocio. Sé de cierto que mi cara habrá de socorrer a cualquier princesa que busque enmendarse de algún lance, que bien raros son los designios que trae la vida, y antes de que acabe a mojicones y puñadas con unos y con otros, bien le vendrá embrazar mis ojitos moros y mi piel de sultana de medio galope. No me trabe este deseo, que bien conozco que, antes de mí, tantas vendieron sus cuerpos enteros durmiendo junto a mozos de mulas, y tan triste es aquello dellas como lo mío de ahora. No me crea fuera de juicio, que tan retratada tengo mi alma, que en cuanto me despida de mi máscara, quedaré tan desarmada que será imposible conocerme. Y no es ese mal suspiro.

Golpe de Estado

Golpe de Estado

Cuánta estupidez y cuánta tristeza recordar aquellos días en los que a algún hijito no le terminaron de salir los dientes, que el sol de los malos alumbró magines y escopetas y embotó plumas y lanzas y casi me desgracia un asno. Esas borrascas fueron señales de que presto había de serenarse el tiempo y de que, andando en servicio como ando, no me hubieron de faltar auxilios y vendas. Pero no olvido que el camino oculta siempre mosquitos en el aire, gusanos en la tierra, renacuajos en el agua y malaventurados caballeros que me confunden con lo que ni soy ni quiero. Quiera Dios no volver a toparme con mantas ni manteadores ni fantasmas ni soldados encantados, que si los hay, daré al diablo el hato y el garabato.

Calentamiento del planeta

Calentamiento del planeta

Anda el planeta caliente y ¡ríese la gente!. ¿Es que no veis el deseo de fornicio de la vieja dama, que ya no tiembla con los blancos copos del Apenino y el Pirineo y se horada los labios cual si fuera una doncella?. Tengo para mí que esos licores dorados que ella toma por dulces aceites perfumados no pulen su rostro, que son aguas pestilentes, reliquias antiguas de sangre de nitróxidos y amoniacos, que de todo anda embebida la señora. Camina encomendada al mismo diablo y toma por corona de rubia espiga lo que no es sino una caca, que lleva sobre su cabeza moldeada y fresca. Habrá quien cante estos atributos cuales si fueran hazañas y modernidades, pero yo sólo veo  podredumbre, veneno y mala ventura en el pico de su lengua, que anda el mundo perdiendo las gracias de la hermosura y del entendimiento mientras mis hijos avivan sus deseos de calentura.

Egipto

Egipto

No sé de qué presume la vieja Egipto, siempre doliente y entre quejumbres; que si ella saca tumbas milenarias de sus entrañas, no seré yo la que la mire a hurto, que mejor terruño tuve y bien regado de cadáveres anda todavía. Asimesmo se lo digo, que si puedo, le regalaré a sus momias alguna burla mostrándole mi brazo y mi mano de Santa Teresa, que incorruptas permanecen, o mi imagen sin mácula de la Almudena, que la trajo el apóstol Santiago de Jerusalén, se la dio a San Calocero y quedó emparedada tres siglos en un muro entre velas encendidas. Hasta tengo una momia niña en una iglesia Maderuelo con zapatos y todo. ¡Chúpate esa Egipto!, que tú nunca tuviste ni velas ni presbíteros y no se de qué te andas tan ufana, que yo también tuve mi mocedad de yelmo, morrión y celada de encaje; y en milicia, así, así, andamos, que yo me llevé mis coscorrones, pero tú saliste peor parada.

Aviaria

Aviaria

¿Qué mal puede haber en los pajarracos, que mis hijos se hacen cruces y les aparejan trampas?. Acaso llegó la hora de hocicar ante ellos, que tantas malas venturas les hemos dado antes, que brazos incansables los prepararon fritos, guisados y en petitoria, y a fe mía que ahora su venganza ni trajina ni negocia con enemigos gigantes. Por más fortalezas que levantemos, tengo por cierto que ni poniéndonos de hinojos nos dejarán estos sosiego que, si pueden, nos harán menoscabo y regocijarán sus almas viéndonos enfermos. Menos mal que yo me desembaracé de mis alas del Parnaso y ahora ejerzo de pobre mortal entre vosotros, que mal final sería restarme la salud en una cama, con velón y cura, y no en campo de Agramante con una causa de más tomo. Así es que ahora, los picos de esas aves ya no traen la paz sino licencias del otro mundo, y a quien Dios se las dé, que recuerde los pavos y pollos que comió antaño, que esos vientos criaron estas tempestades.

Hacienda

Hacienda

Tan pequeña es mi hacienda, que ni caben los fantasmas, estén estos vivos o muertos, que una sóla manta se solaza en el jergón y, aunque quisiera, no podría recoger a nadie. No digo que pase hambre, pero a mi señor ahora le parece finísimo tenernos en jaulas tan delgadas que en toda ella apenas cabe un lavabo. Así es que ando descalza para que no ocupen los zapatos, y me recojo los cabellos en una fanega porque, si la dejase suelta, media melena se arrojaría por la ventana y temo que se mate. Sin espacio ni vidrio en la cama, huelo los restos de la ensalada, y evoco el aliento suave y aromático del aire de Arabia. Cuando alguna vez me visita un querido, acabamos tropezados y con dolor de costillas. Tanto es el quebranto, que para holgarme me pongo en mitad de la manta y cuelgo mis brazos de la lámpara del techo. Viéndome subir y bajar como una voladora, mi amante guarda su licor y devuelve risas, que desta usanza no hay quien pruebe a subir un caballo a las bardas.

Revolución

Revolución

Nos han convencido, doctorcito, de que ya hemos muerto, de que este es el único camino y de que con este ruidito nos hemos de ir conformando. Es como un beso y un consuelo que nos ayuda a conservar el sentido común. Le juro que aún podemos rebelarnos, que nadie nos impide que pasemos  un paño empapado en alcohol por nuestra sesera. Me agarró la alergia a quién se envía a la horca sumisamente, renunciando a crear una penumbra en el pasillo. Sigilosamente hay ya en marcha una revolución lenta de hombres y mujeres indómitos que saben que ahora el cambio se hace de uno en uno, haciendo apostasía del pensamiento simple, inventando lámparas violetas y diálogos memorables. El juego no está jugado. Apenas hemos desembarcado y empezamos a frotarnos las manos, errando vagamente por el aura del sueño. Tenemos la certeza infantil de estar en lo esencial, en lo que va a durar porque no existe la muerte. Las palabras comienzan a despertar fragancias, olores y colores rotundos que encienden a las fieras. Y es sólo el principio.